La historia de adopción que muchos padres vivimos en pleno siglo XXl

Nov 9, 2017

Muchos padres tienen la ilusión de tener un “mini me”; un bebé para querer y darle todo. Pero hay veces que algunos no piensan igual y por la presión o por otras razones deciden darlo en adopción. Es común escuchar historias o alguna historia de adopción actualmente y más en esta época, cuando los padres y las madres a veces abandonan a sus hijos por cobardía o porque simplemente no les interesa tenerlos.

No es fácil ser padres, pero tampoco es algo simple ser padres adoptivos en la sociedad en la que vivimos. A veces el deseo de ser padres no es bien visto y en otras circunstancias es evaluado por expertos en el área para determinar si somos adecuados y seremos capaces, pues no es lo mismo adoptar y tenerlo para algunas personas.

Tener un bebé es un regalo de Dios y adoptar uno es igual o mayor, porque solo alguien que tiene un corazón puro podría hacerlo. Como decía mi abuela: engendrar no te hace padre ni madre, pero criarlo, educarlo y vivir a su lado sí.

Decirle a tu hijo que quien ve como su padre no es su padre biológico es difícil en determinadas ocasiones y más cuando el padre biológico decide aparecer después de muchos años.

Pero esta no es esa historia de adopción; en cambio se trata de la historia que muchas mujeres vivimos en pleno siglo XXl. En mi caso, enfrenté el abandono familiar y  soporté burlas de gente que no me conocía por ir a las citas prenatales sin mi ex pareja. Es duro decirle a la gente la realidad de las cosas y decir: Sí; soy una madre soltera por decisión propia, porque no quise un aborto.

¿Y cómo fue mi historia de adopción? 

Conocí a mi pareja actual 4 meses después del nacimiento de mi bebé  y no me arrepiento. Llegó en el momento que más necesitaba apoyo, no económico sino moral. Él no tenía hijos y no pensó dos veces en tratar a mi hijo como un rey. Tenemos mucho en común. Desde el primer instante nos dimos cuenta que ambos buscábamos lo mismo.

Aun recuerdo como si fuera ayer cuando me invitó a comer a la cafetería cerca del trabajo y le dije: ok, pero debes saber que yo solo salgo con mi hijo. Y él me dijo: “¿Tienes un hijo? ¿En serio?” Con una sonrisa de lado a lado, me dijo: “Ha de ser tan bueno como tú de corazón”. Le mostré la foto y se puso loco por cargarlo. Pensé que tal vez era porque me llevaba interés, pero no; es que a él le gustan los niños.

Cuando mi bebé cumplió 6 meses, decidimos vivir juntos y él me propuso matrimonio y me preguntó si podía darle el apellido a mi gordo bello Yamil.

 

¿Y terminó bien todo con lo de la adopción y aceptación del niño?

Hoy dia mi hijo vive feliz y es un niño muy educado y tiene un hermano y otro que viene en camino. Mi hijo ama su padre y su padre lo ama a él. 

Somos una familia de 4 y el que falta por nacer, seríamos 5. Y no hay diferencia entre ellos porque para ambos ellos son nuestros hijos y los amamos por igual.

 

Padre no es quién engendra; padre es quién cría.

La adopción o asimilación de una adopción puede ser complicada, pero con paciencia todo se puede lograr. Aquí te dejo mi historia de adopción para que veas que también puede ser algo muy lindo.

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